El jamón ibéricos se combina de manera excepcional con varios tipos de vinos distintos. Según la clasificación de la Real Academia Española de la Gastronomía, existen nueve tipos de vino con características bien definidas: generosos, espumosos, secos naturales, secos con madera, rosados, tintos jóvenes, tintos de crianza, tintos de reserva y gran reserva y dulces.
A la hora de maridar alimentos salados, como regla general, la mejor combinación suele ser con bebidas alcohólicas frescas. En este caso los vinos generosos, especialmente el fino y la manzanilla, son el mejores ejemplo de maridaje vino-plato. El calor que produce en la boca el alto contenido alcohólico de estos vinos disuelve la compleja grasa del jamón haciendo que así podamos apreciarlo y disfrutarlo al máximo. Juntos dejan ese amplio, orgulloso y prolongado pos-gusto que nos encanta.
La combinación entre el jamón ibérico de bellota y los viejos espumosos y algunos champagnes es muy interesante, ya que potencian sus expresiones y sus matices.
Si lo que te gusta es un tinto joven ligero, la combinación con el jamón será interesante y grata, ambos se funden, matizan sus aromas y se envuelven.

E. Calavia.

 

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